Cómo mejorar la memorización
Aunque para aprender lo esencial es comprender, lo cierto es que, memorizar es una habilidad necesaria en muchas etapas de la vida de estudiante.
Como tal habilidad, la memoria se entrena, y son conocidos muchos trucos para retener números de teléfono, asociar correctamente los nombres a las personas que acabamos de conocer, o mantener en orden la lista de cosas que debemos hacer al día.
Sin embargo, la memoria necesaria para retener una cantidad importante de información de la que debemos dar cuenta en algún momento por escrito en un examen, puede requerir un proceso específico.
En primer lugar, conviene entrenar un hábito de estudio que nos permita reducir el esfuerzo que debemos hacer para memorizar. Este hábito será más eficaz cuanto mejor comprendamos lo que estudiamos y cuantas más conexiones podamos realizar entre los nuevos conceptos y los que ya conocemos o experiencias y aprendizajes previos.
Este esquema podría aplicarse con ligeros ajustes a distintas etapas educativas.
Todo comienza con una lectura atenta. Es imprescindible resolver dudas de significado de palabras o de sentido general de un párrafo antes de continuar. No retendremos fácilmente lo que no comprendemos.
Archivo — 8 técnicas de memoria infalibles
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El proceso de estudio puede variar entre edades, capacidades y áreas, pero lo habitual es aplicar ciertas técnicas básicas de análisis de la información:
1
Subrayar
La primera dificultad que debemos resolver es qué subrayamos. Un subrayado eficaz señalará y diferenciará entre las ideas esenciales, las secundarias y los datos importantes, de la información no tan relevante o contextual.
El subrayado exige un nivel de discriminación de la información que, a su vez, implica un proceso cognitivo exigente (atención, concentración, comprensión). De ahí la importancia de realizarlo con criterio, pues un correcto subrayado nos garantiza que hemos elegido la información adecuada en calidad y cantidad y que, en principio, la comprendemos.
2
Los procesos cognitivos implicados en las tareas de elaboración de esquemas y resúmenes son más complejos
Un esquema adecuado estructura el contenido, nos proporciona un armazón visual que refuerza la posibilidad de retener en orden la información importante, mientras que el resumen (anterior o posterior al esquema) nos ofrece la posibilidad de tener un relato que, a modo de narración, cobre sentido y pueda ser memorizado más fácilmente.
3
Aprender casi cualquier cosa consiste básicamente en practicar
Repasar los resúmenes en voz alta señalando los puntos que se más se nos resisten es una técnica básica. La repetición conduce a la memorización y señalar los puntos conflictivos contribuye a ser conscientes del proceso y orientar el esfuerzo a resolver dificultades.
4
Trucos para memorizar
Según la edad y las necesidades se suelen aplicar diversas técnicas mnemotécnicas, desde crear acrónimos o frases con iniciales de palabras, o palabras destacadas de un texto, a asociar los conceptos esenciales con imágenes o dibujos significativos.
5
La práctica definitiva para retener y comprender es explicar
Si, después de estudiar un tema, se es capaz de contárselo a alguien en orden, comprendiendo y explicándolo, es garantía de haberlo aprendido y de poder contarlo por escrito cuando toque.

